A veces me encuentro solo y en silencio, la mayor parte del tiempo, en realidad. En mi cabeza suenan esas voces graciosas que hacíamos para darle vida a nuestros personajes, como a nuestra gatita o a cabezoncito, aunque hace muchísimo no lo hacíamos. Pero lo que distingue la vida y la muerte de esas cosas es decirlas en voz alta. Quizás vos también lo haces, quizás en algún momento alguien te visito y te diste cuenta de que la voz que le das a Quetita es la voz que le dimos nosotros en conjunto, y eso hace que sea algo valioso. Que logremos mantenernos en el tiempo, aunque haya distancia, de una u otra forma, no necesariamente en pareja, en el presente. Me pregunto si volvemos ahora o el año que viene, no lo sé, o en dos años, si vas a querer incluir este tiempo como pareja o separarlo de los siete años sin este momento. Son preguntas que me hago porque, en el fondo, hay cosas que no llegue a terminar de duelar, porque, en el fondo, te sigo amando. Entonces, le trato de dar vida a lo que queda de nuestro amor de esa manera. Puede que sea una forma de inmortalizar lo que siento por vos.
Me gusta pensar que lees esto y es una forma de entender las cosas que pasan por mi cabeza. Me encantaría que vos también escribieras y visitarte para ver lo que pensás, para ver como te sentís. Y aunque a veces te hable con cierto rencor, como el otro día cuando te escribí, en el fondo te sigo anhelando. Por ejemplo, anoche, sin querer te llamé. Estaba revisando algunas fotos de nuestra galería en nuestro chat durante mi insomnio y apreté la opción de llamarte. Sentí escalofríos, que se me detuvo el corazón por un instante. Me sentí tonto, me sentí un niño. Pero, en el fondo, bien en el fondo, me hubiera gustado que atendieras al menos por un segundo.
Mientras camino, te pienso: en cada baldosa, en cada pisada, en cada respiración que tengo, en cada canción y en cada palabra. Me pregunto si a vos te pasa lo mismo o si tenés algún método para olvidarte de mí, para poder avanzar con tu vida tranquila. Yo te pienso en cada conversación que tengo porque, en el fondo, siempre quisiera mencionarte, quisiera decir algo de vos y no sé. Se acerca ese día donde voy a tener que poner la firma. Al final de todo, lo nuestro es casi como la tercer parte de nuestra separación, porque para mí la primera fue a principio de julio, cuando todo se sentía roto. Después, cuando tuve que ir a retirar la seña porque se tangibilizó todo, y ahora esta última vez.
A veces fantaseo con que vas a poner un freno a todo esto, con que mejor no lo hagamos, con que lo estuviste pensando y te arrepentís. Pero junto con eso también viene el pensamiento de como serían las cosas después, porque sé que no sería fácil, costaría mucho reconstruir la confianza. Es lo que más tiempo nos llevó la vez pasada, pero quiero que pienses en si es solamente por eso. A veces dicen que el amor no alcanza y, aunque yo también muchas veces lo creo, también es cierto que el amor es lo único que puede atravesar todo esto y es lo único que también puede darnos la fuerza para volver a lo que éramos. Para volver a tener algo de todo eso que se rompió, es el único que puede reconstruirlo. Porque lo hizo y lo viste, yo también lo viví con vos y ambos pudimos construir algo mas sólido incluso la segunda vez. Pudimos comprar una casa, estar a nada de casarnos, me pude tatuar porque me diste la confianza para hacerlo. Me tatué ese hogar que representa el amor, la calidez y todas esas cosas que nos mantienen unidos. Yo no creo que todo esto sea casualidad, que todo lo que hayamos vivido y estemos viviendo sea porque sí. Todo tiene algo que enseñarnos. Quizás fue un ultimo parate antes de poder construir un vínculo como el que soñábamos con crear.
Perdón por la falta de coherencia en lo que escribo, sé que no tiene mucho sentido la forma en la que escribí este texto. Transcribí mis notas de audio que grabé durante el día porque fui descargando mis pensamientos de esa forma. Te dejo una de mis últimas fotos favoritas, quizás la tenés guardada porque estaba enmarcada. No sé si me encontrás en cada recuerdito de nuestros viajes, en cada imán, pero ahí estoy.

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