Detrás de ese enojo, de ese rencor, está mi lado que comprende. Entiendo cómo te sentís, por qué actuás como actuás. Entiendo tu silencio, tu distancia. Entiendo que sentías que no estabas a la altura de las circunstancias, que preferías alejarte para no dañarme, porque no me merecía casarme con alguien que tuviera emociones por otra persona. A lo largo de estos meses igualmente avancé con eso en algún lugar de mi inconsciente, quizás por eso respeté en parte tu silencio, pese a haber mantenido conversaciones por lo laboral. En este tiempo conocí personas maravillosas, me nutrí de experiencias que surgieron de la espontaneidad y de confiarle a la vida la capacidad de ser feliz independientemente de las circunstancias. Pero estaría mintiendo si dijera que así me siento más feliz o más completo que teniéndote en mi vida. Me diste la sensación de hogar, de familia, de comprensión, de rutina, de poder desnudar mi alma y mis pensamientos sin miedo a sentirme juzgado. Me dist...