Languideciendo
Con algún que otro pelo de nuestra gata en mi teclado, me di cuenta de que aunque no estuviera listo, tenía que hacerlo igual. Mi terapeuta me dijo que no me veía preparado porque sigo duelando ilusiones, expectativas y porque en el fondo todavía no me quiero rendir. Pero las interacciones con vos me sacan las ganas de hacerlo, me sacan las ganas de remar algo solo. Sé que me seguís amando porque no terminaste el vínculo por falta de cariño, claramente con amor no alcanza para mantener lo nuestro. Amar es una decisión y vos decidiste, decidiste no continuar ni intentarlo. No sé si sea porque consideras que me hiciste mucho daño o porque te da miedo volver a provocarlo, quizás lo que más duele y no te das cuenta, es la falta de voluntad por intentar darme tu mejor versión. Es la forma en la que bajas los brazos tan rápido cuando las cosas se ponen feas porque no podes priorizar todo lo lindo vivido y lo que proyectamos a futuro. Nos deberíamos estar muriendo de nervios por nuestra boda ...