Hace un rato tocaron el timbre. Por un instante tuve alivio por la ilusión de que eras vos, de que habías venido por el día de la madre y aprovechaste para pasar a hablar conmigo. Dejé pasar casi un minuto hasta responder el timbre, porque valía mas la ilusión que la verdad. Sabía que si atendía, desaparecía la duda y así fue, levanté y pronuncié un "¿si?" con una voz que tenía apagada desde un poco antes de julio. Fue la respuesta la que apago todo en un instante y continué con lo que estaba haciendo.
Es gracioso encontrar pelos de la que era nuestra gatita todavía, puede ser que ponga mas atención a mi entorno mientras escribo o puede ser que simplemente sea alguna casualidad que aparezcan cuando lo hago.
Voy a escribir hasta el día en el que nuestra historia tenga firmado el cierre, pensaba en decirte de hablar en persona el día antes porque es cuando llego, pero creo que no tiene sentido. Vos querés continuar y comenzar tu nueva vida, tu nueva historia, lo bueno es que ya tenés comprado el vestido y te va a servir el día que lo necesites usar con alguien que no sea yo.
Espero estés teniendo días felices donde evadas cada pensamiento sobre nuestra relación a base de rellenar espacios con personas y actividades. Ojalá nunca encuentres el silencio que te haga replantear las cosas y puedas mantenerte en línea recta como lo venís haciendo.
Gracias por decidir por los dos, gracias por haberte rendido y haberme demostrado una vez más que llegado el momento, no estás dispuesta a hacer ni lo más mínimo por mantenerme en tu vida. Espero seas mejor para otra persona o quizás era mi responsabilidad darte razones para que me eligieras, pero eso tampoco denotaría amor hacia mí.
Espero me veas en el lavarropas, en esos platos que lavaba todas las noches, en la silla a la madrugada, en esa almohada vacía a tu lado o a veces ocupada, en esa sensación de acostarte en otro "chito", en tus cocciones de la cena sola, en la puerta que cambie y también en los mosquiteros de cada ventana, incluso en la cama que compramos el año pasado para hacerte más espacio. En esa casa que elegimos los dos, que fui a hablar con los dueños tantas veces, con ese ático embrujado que descubrimos a la vez, en ese proyecto que fue en conjunto y del que me sacaste, en ese living perfecto para la navidad, en el árbol que vayas a poner y en las guirnaldas.
Sí, tengo enojo, te guardo rencor. Odio tu decisión, tu indiferencia, tu silencio, el especular. Odio ver como pasa el tiempo y en cada fecha hay recuerdos, en la notificación de Google fotos mostrándome como era mi vida hace un año. Odio pensar que en dos meses se cumpliría un año de estar comprometidos y faltaría un mes desde esa fecha para casarnos. Odio lo que me diste estando con vos porque sos quién también me lo sacó.
Ahogado
Ahogado Derramo lágrimas por toda la ciudad, las dejo en el colectivo, en el gimnasio, las dejo en mi cama y en las calles que camino con mis auriculares puestos. En algún lugar quedó mi corazón, completamente roto, hecho añicos. Evito hablarte, evito buscarte, evito mandarte señales de que en el fondo te sigo esperando. Cuento las horas porque se acerca el momento donde me vas a decir que vaya a firmar, el momento donde me tengo que rendir, donde abandono nuestros sueños, ya sin fuerzas para luchar por ambos. Esperando que me hables, que me digas de vernos, siempre con la ilusión de que me vas a estar esperando en la puerta para hacerte pasar y que hablemos, que solucionemos todo. Pero todo está roto, miro hacia atrás en mi memoria y me duele, mi corazón duele, respirar duele, pensar duele, estoy avanzando en automático sabiendo que cada vez me va a doler más. No quiero luchar más, me siento cada vez más débil, aunque a mi entorno no se lo quiera mostrar. No puedo par...

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