Hoy 25 de septiembre de 2023
Un almuerzo triste con un triste regreso hasta tu hogar. Caminando y viendo la feria pero sin tantos ánimos.
Te vas rápido, huyendo.
Por mi parte me quedo sentado en la parada de colectivo; no me quiero ir, si me voy se termina.
Me quedo ahí, hablamos por mensajes y me bloqueas, pero no me voy. Espero un rato y te llamo, me contestas, hablamos un poco, pero no tanto.
Pasan no sé cuántos minutos... te vuelvo a llamar y me despido con un "te amo", no llego a escuchar lo que respondes porque en ese momento ya había alejado el celular de mi oreja, con miedo a la respuesta quizás.
Te vuelvo a llamar, se escucha un sonido extraño, de repente te veo enfrente. Cruzo sin ver, sin pensar, corriendo como lo hace un perro con su dueño. Nos besamos, mirás para abajo con cierto desagrado y entiendo que ya no tengo que besarte más.
Caminamos media cuadra y frenamos, no recuerdo qué cosas hablamos pero en un abrazo con lágrimas me decís "te amo" y te lo devuelvo. Ahí estábamos, amándonos.
Vamos a tu hogar y jugamos con nuestra gatita, con diri. Nos sentamos en el piso, hablamos como si nunca nada hubiera pasado. En un momento le querés hacer creer a diri que te morís y acostas en el piso, el tiempo se detiene y te miro con ganas de acariciarte, de sentirte.
Ambos estuvimos esperando que el otro diera el paso, pero ninguno lo hizo porque no correspondía. No correspondía besarnos y no correspondía lo otro.
Decido que es mejor irme porque no podía pensar en nada más.
Estoy en la parada del colectivo, otra vez.
Llega un mensaje tuyo, probablemente el más fuerte que me mandaste hasta ahora.
No lo borrás, queda ahí hasta la mañana de hoy.
| Mi corazón te pertenece |
Escribí esto en respuesta a algo que me preguntaste ayer:
Comentarios
Publicar un comentario