Languideciendo
Con algún que otro pelo de nuestra gata en mi teclado, me di cuenta de que aunque no estuviera listo, tenía que hacerlo igual. Mi terapeuta me dijo que no me veía preparado porque sigo duelando ilusiones, expectativas y porque en el fondo todavía no me quiero rendir. Pero las interacciones con vos me sacan las ganas de hacerlo, me sacan las ganas de remar algo solo. Sé que me seguís amando porque no terminaste el vínculo por falta de cariño, claramente con amor no alcanza para mantener lo nuestro. Amar es una decisión y vos decidiste, decidiste no continuar ni intentarlo. No sé si sea porque consideras que me hiciste mucho daño o porque te da miedo volver a provocarlo, quizás lo que más duele y no te das cuenta, es la falta de voluntad por intentar darme tu mejor versión. Es la forma en la que bajas los brazos tan rápido cuando las cosas se ponen feas porque no podes priorizar todo lo lindo vivido y lo que proyectamos a futuro. Nos deberíamos estar muriendo de nervios por nuestra boda en tres meses, deberíamos estar saltando en nuestra casa remodelada, usando la doble bacha. Quizás pensando en como decoraríamos nuestra casa para invitar a tu familia y tus amigos por navidad. Pero estamos discutiendo la fecha para ponerle fin a todo, para renunciar a nuestra vida en conjunto que construimos con tanto amor y aunque haya tenido momentos feos, era nuestra historia. Única e irrepetible.
Me duele no estar luchando, me lastima porque siento que me estoy fallando, que estoy renunciando a mi esencia de romántico. Quizás es parte de crecer entender que si quisieras algo, estarías haciendo algún esfuerzo o por lo menos no me alejarías en cada interacción que tenemos. Nunca intentaste un diálogo, nunca me propusiste hablar, nunca viniste a buscarme por capital.
Tu indiferencia habla de un tipo de amor que no busco para un proyecto de vida como el que quiero, espero que no te olvides que lo que más dolor me generó no fue que te hayas enamorado de otra persona por segunda vez durante nuestro vínculo, fue que no me hayas elegido. Si realmente fui o soy el amor de tu vida, me gustaría que te replanteases cómo lo estás dejando ir.
Me duele no estar luchando, me lastima porque siento que me estoy fallando, que estoy renunciando a mi esencia de romántico. Quizás es parte de crecer entender que si quisieras algo, estarías haciendo algún esfuerzo o por lo menos no me alejarías en cada interacción que tenemos. Nunca intentaste un diálogo, nunca me propusiste hablar, nunca viniste a buscarme por capital.
Tu indiferencia habla de un tipo de amor que no busco para un proyecto de vida como el que quiero, espero que no te olvides que lo que más dolor me generó no fue que te hayas enamorado de otra persona por segunda vez durante nuestro vínculo, fue que no me hayas elegido. Si realmente fui o soy el amor de tu vida, me gustaría que te replanteases cómo lo estás dejando ir.

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