Amor

                                                                                         


Sonó el silbido del tren anunciando su partida. Empezaba a moverse de forma inevitable al igual que el mundo sigue girando sin tener en cuenta que necesitamos que frene un rato.

No hubo un último adiós en la estación, no existe el amor de película, todo es ficción. No viniste corriendo para que todo esto frenase. No te culpo, pero fantaseaba con eso. 

 Pasado el mediodía fui y volví desde nuestra puerta hasta la escollera que nos quedaba más cerca desde ahí. Recordando esas primeras tardes en aquella ciudad, incluso antes de habernos mudado de manera definitiva.



qué harían ellos?


 No sabés cuánto me dolió pisar esas mismas calles y esperar esos semáforos sabiendo que no pertenecen más a mi rutina, solo a un recuerdo del que no debería aferrarme porque podría quedarme ahí para siempre.




 Llevo cuatro horas entre nuestro chat y nuestra galería, mirando las fotos con formato live y los videos de nuestros dos últimos viajes, los más lindos. Nunca sentí tanto amor por alguien como lo hice por vos. No sé si alguna vez vuelva a sentir tanta pertenencia como lo hacía en nuestra rutina, con nuestra pitu. 

  Te llevo en la piel, a nuestra historia, porque en algún lugar sigo creyendo que esto es solo un mal rato. Así que por las dudas no lo tiré al mar. Porque hace algunos meses atrás lloraste toda una madrugada de la felicidad y no parabas de saltar al día siguiente.

 Se acercan las fiestas y quizás, solo quizás, exista un milagro de navidad. No se trata de eso el amor verdadero? Solo quizás si sos el amor de mi vida y yo de la tuya, logremos reconstruir todo una vez más.

 Te amo desde el extremo más nórdico hasta el fin del mundo. 



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